10 de marzo de 2013

Hermosa Praga




Romántica entre algunas, Praga es, en invierno, bella, callada, imponente...


Construida perfecta y armoniosa bajo la atenta mirada del río Moldova, Praga renace de su pasado, hechizando al foráneo con su silueta, dibujada por sus baluartes,  el castillo y su conjunto arquitectónico y el puente de Carlos, símbolos inequívocos de la pasada grandeza de Bohemia.

La ciudad gobernada por sus fachadas, torres y cúpulas se descubre poética, mística, elegante. Paseos por el Moldova, ascensos a sus torres,  la iglesia de San Nicolás y  el Clementinum, Praga se descubre, enigmática y confidente de nuestros recuerdos y nostalgias. 

Praga es idónea para recorrer a pie, siempre que se elija un alojamiento en los barrios de Mala Strana o Ciudad Vieja. Entre los más privilegiados por su situación, en el bario de Mala Strana y muy cerca del puente de  Carlos, se encuentra el hotel Mandarin Oriental, enclavado en un antiguo convento dominico del S.XIV, que puede presumir de su ambiente refinado y lujoso, y en el que uno puede gozar de su spa, situado en la antigua capilla del convento.






La gastronomía checa está muy presente en las cervecerías. En Mala Strana, cerca de la famosa Iglesia de San Nicolas, se encuentra Barácnická Rychta, una verdadera institución,  en la que es obligado probar el koleno y la cerveza Svijany. 

Para degustar la gastronomía tradicional checa, muy recomendable el restaurante U Modré Kachnicky,  también en el barrio de Mala Strana, en un local vintage y art decó. Sus especialidades son el pato y las sabrosas sopas checas.

En cocina internacional, el restaurante Mlynec, que goza de una privilegiada vista del puente Carlos es una buena elección, tanto de día como de noche.

Y para despedirnos, el Restaurante Kampa Park, en el que, desde su terraza de invierno y disfrutando de su alta cocina internacional, la excelsa belleza nocturna de Praga cubierta por su manto de nieve nos saluda lenta y pausada, desde el puente de Carlos, con sus bastiones y el Moldava como testigos.

Entre magia  y misterio, el tiempo se detiene, mientras el reloj astronómico del Ayuntamiento asiste impávido al lento discurrir de la noche, fría y silente, mientras la ciudad se despide entre muestras de cariño y complicidad. Hermosa Praga.





















9 de noviembre de 2012

Espai Kru: fusión japo-gallega


El Espai Kru es el nuevo  proyecto en el que se ha embarcado Ferran Adria, junto con los hermanos Iglesias, tras el éxito del Tickets y 41 grados.

Situado en la parte de arriba del Restaurante Rías de Galicia, el Espai Kru combina a la perfección la esencia de la gastronomía japonesa con ciertos toques de la cocina gallega, ofreciendo una fusión gastronómica más que interesante, con sabores y texturas que llevan impresos el sello de Adrià, siendo por tanto una garantía de éxito.

Tras un aperitivo de anchoas con pimiento y queso manchego ahumadas, nos decantamos por unas ostras con salsa ponzu y huevas de salmón y las almejas con salsa de menta y lima.

Al nivel del Koy Shunka, la anguila soasada del delta del Ebro con un jarabe dulce, y estupendo el carpaccio de toro con manzana ácida, rábano picante y jengibre. 

Excelente el rodaballo frito con mahonesa de miso, y  sorprendente  la espina frita también del rodaballo, que parece imposible pueda ser tan tostada,  crujiente y deliciosa. 

De postre, las cañas de Carballino con crema y nata, por aquello de homenajear los recuerdos de la infancia.

Una grata velada, con sorpresa incluida.